Vincent van Gogh (1853-1890) tenia un gran respeto hacia el grabado o estampas japonesas: el ukiyo-e. De hecho, le escribió a su hermano, Theo, que mirar esas obras lo hacian sentir “mucho más alegre y feliz.” Las primeras pinturas de Van Gogh eran predominantemente oscuras y solían ser escenas sombrías de la vida campesina, pero cuando se fue a vivir a París con su hermano en 1886, descubrió cómo amaba la variedad de colores característicos del ukiyo-e. Van Gogh llegó a admirar tanto estas estampas que lo llevó a crear 3 pinturas en un estilo conocido como “japonismo”, basado en estampas de Eisen Keisai (1790-1848) y Hiroshige Utagawa (1797-1858).
En 1888 fue a Arles, desde donde, el 15 de Julio, le escribió a Theo “Todas mis obras están basadas en algo del arte japonés.” La admiración de Van Gogh hacia el arte japonés se volvió como una religión para él. Mientras lo veía, si el arte moderno iba a tener un futuro, debía mirar hacia, y ser totalmente inspirado por, el arte de Japón. “Por mi parte no necesito las imágenes japonesas aquí, todo el tiempo me digo a mí mismo que aquí yo estoy en Japón,” le escribió desde Arles. Él observaba todo a su alrededor como si fuera “a través de ojos japoneses,” y de esta forma veía los detalles más pequeños en lo natural.
Mientras vivió en Paris, Van Gogh sólo coleccionaba obras japonesas. Desde Arles le escribió a Theo en 1888, diciendo que no se había dado cuenta del hecho de que ‘había algo más’ además de la “estampa ordinaria.” Sin embargo, los otros estilos japoneses no le interesaban tanto.
El arte decorativo japonés tenía diseños y motivos basados en emociones inspiradas por la naturaleza y las 4 estaciones; temas que tenían una profunda influencia en Van Gogh.
Vincent van Gogh, El Puente en la Lluvia (después de Hiroshige), 1887. Óleo.
Esta pintura está basada en el grabado Ôhashi no yûdachi por el célebre artista de ukiyo-e Hiroshige Utagawa (1797-1858). Vincent intensificó los colores de la obra original y le agregó un borde con caracteres que copió de grabados de Hiroshige.
Vincent van Gogh, Ciruelo floreciente (después de Hiroshige), 1887. Óleo.
En esta pintura Van Gogh sigue libremente la impresión Kameido Umeyashiki también por el artista Hiroshige. La obra original fue famosa en Tokyo por sus flores de ciruelo y atrajo mucha gente. Van Gogh estaba probablemente facinado por el contraste entre el árbol de ciruelo en primer plano y los visitantes en el jardín que se ven a la distancia. Por el uso de colores más fuertes y un estilo típico de su obra, la pintura pasa a ser más una interpretación de la original que una copia real. El borde contiene caracteres tomado de otras estampas japonesas. El texto no tiene coherencia, es sólo decorativo.
Vincent van Gogh, Flores de Almendra, 1890. Óleo.
El 31 de Enero de 1890, Theo le escribió a su hermano comunicándole el nacimiento de su hijo, Vincent Willem. El artista inmediatamente le hizo este cuadro, sobre su tema favorito: ramas con flores sobre un cielo azul. Vincent eligión un árbol de almendras cómo símbolo de la nueva vida, cuyo florecimiento anuncia la primavera en Francia.
Fuente: antiquesandfineart












