El 14 de mayo Okazaki Syunichi, amigo japonés, llegó al Museo Conmemorativo de las Víctimas de la Matanza de Nanjing Durante la Invasión de Japón, para entregar personalmente más de cien fotos históricas y una condecoración conservadas por su padre de la guerra de agresión nipona a China, algunas de las cuales fueron tomadas y guardadas por los soldados en el lugar de la masacre.
Estos registros reales sirven como nuevas pruebas sangrientas verosímiles del crimen cometido por las fuerzas japonesas en la ciudad de Nanjing. Luego de las investigaciones textuales realizadas por los expertos correspondientes, el donativo ha sido calificado como documentos históricos de gran valor.
Este álbum contiene 125 instantáneas históricas que el tiempo ha tornado amarillas, tomadas en Shanghai, Nanjing y Xuzhou. En las siete de Nanjing se ven las escenas de los cadáveres chinos amontonados ante la Colina Zijin y la Muralla de la dinastía Ming, del campo cubierto de cadáveres chinos en los suburbios de esa ciudad, de las consignas de “Felicidades por la caída de Nanjing” y los “cuarteles generales del grupo de ejércitos D y del depósito de abastecimiento militar B”, entre otras. Para colmo, soldados portando fusiles, bayonetas y banderas militares lucían su “poderío militar” junto a los restos acumulados de las víctimas chinas.
Okazaki Syunichi trabajó durante muchos años en Shanghai y Beijing como experto y obtuvo premios y reconocimientos del Gobierno chino. Hace seis años está jubilado.
Esta vez, dijo, viajó especialmente a China, para donar las fotos y la condecoración de su padre y reforzar la autenticidad de la masacre de Nanjing. Tomando como espejo la historia y encarando el futuro, desea que los pueblos de los dos países sean amigos de generación en generación y fomenten sus relaciones amistosas de manera sana y perpetua.
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Info: spanish.china









