Shara – Naomi Kawase

Estuvo exhibiéndose en los cines de Buenos Aires la película Shara, (el título original es Sharasojyu) de la directora japonesa Naomi Kawase. Excelente película. Trata acerca de la reacción de una familia de Nara frente a la desaparición de uno de sus miembros; de la dificultad para hacer un duelo, para poner en palabras el dolor.

El verdadero hallazgo de esta película es que nos introduce, desde el comienzo, en una escena propia del sueño. La cámara encarna a un sujeto que no es ninguno de los personajes que allí se representan. Tampoco somos los espectadores. Es un sujeto con la entidad de un fantasma, de un soñante, de alguien que está presente bajo la forma de la ausencia, del silencio.

A diferencia de otras películas que tratan el tema de niños perdidos, en este caso, la directora muestra una salida. La salida es por la palabra, por la escritura, por la realización de un acto colectivo. En esos actos el silencio mismo es cuestionado, es señalado como lugar del que, a veces, es preciso salir. En este sentido, es central la escena del baile en el que se exorcisan los fantasmas, en el que algo se libera (hay un tema de fondo que es el de la comunidad y lo que ella aporta a sus miembros).

El clima que logra en las escenas es similar al de algunas películas de Hirokazu Koreeda, como “Wandafuru raifu” (After Life) o “Dare mo shiranai” (Nadie sabe): es el clima de la intimidad del yo, del mundo interior. Al mismo tiempo, trabaja en una temporalidad que no es lineal. El comienzo de la escena final es justamente eso: mientras acontece algo nuevo, lo antiguo, en una habitación contigua, todavía existe.

Finalmente, está el uso que se hace de los ritmos, de los sonidos. Los cambios de escenario (de la vigilia al sueño, del presente al pasado) están construidos a partir del sonido. Este anticipa lo que va a suceder. El sonido se articula al tiempo. El tiempo de la película es, a veces, el de la espera, otras, el de la prisa. La cámara corre con los personajes, velozmente o se detiene en el viento. Tiempo y espacio están construidos de manera poética. Y, en general, la película es impecable (todavía puede verse en el cine Premier, Corrientes 1565).

captura de Shara por: Uchina

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