El dolor, según Murakami

“Pensé que era muy simple. Sencillamente, la vida me había decepcionado. No podía soportar más los sufrimientos que me causaba sin cesar. Había aguantado el dolor durante veinte años. Mi vida, a lo largo de veinte años no había sido más que una sucesión incesante de sufrimientos. (…). Pero el dolor del que hablo no es moral, tampoco metafórico. Es un dolor puramente físico, un dolor simple, cotidiano, tangible, físico, y por tanto, un dolor más intenso. En concreto, dolor de cabeza, de muelas, menstruación, lumbago, entumecimiento de hombros, fiebre, dolores musculares, quemaduras, torceduras, fracturas de huesos, contusiones… todo tipo de dolores.”

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo es un libro interminable. No tiene fin. Uno de sus tantos temas es justamente ese: el dolor. No se trata sólo de dolor físico sino de la profundidad del dolor. Murakami devela que el dolor no es sólo la sensación de un cuerpo biológico. El dolor es la marca de existir, de estar vivos. Claro que esto podría llevarse al extremo, cuando duele incluso hasta la respiración, hasta los movimientos más cotidianos e insignificantes. El cuerpo duele porque está vivo.Pero, a la vez, ciertos dolores hacen a la vida imposible.

A través de la historia de Creta Kanoo, Murakami dibuja el sentido del dolor enlazado a la vida y a la muerte. Pero también a las experiencias, a las decisiones que se toman en la vida. Creta dice: “Me dolía lo indecible”. El dolor está vinculado a la pérdida, cuando el señor Okada recuerda el embarazo de Kumiko. Nuevamente allí el tema es la vida y la muerte. Y, fundamentalmente, el dolor se relaciona con el amor, con los lazos afectivos, con el ser-con-el-otro.

“La gente dice que el dolor sólo lo comprende quien lo sufre. Pero ¿es eso realmente cierto? Yo no lo creo así. Si alguien, por ejemplo, sufre de verdad ante nuestros ojos, nosotros también podemos sentir su dolor, su sufrimiento en nuestra propia carne. La fuerza de la empatía.”

El dolor también es psíquico. Es el resto inasimilable de una herida; como las heridas de guerra, que persisten más allá del espacio y del tiempo en que se producen. La herida de guerra es el paradigma del dolor en Crónica. La novela podría incluso ser leída a la luz del tema del dolor -si no fuera que, al leerla, tantos otros temas aparecen. Crónica posee tantos temas como lectores. Tantos sonidos, imágenes, sensaciones, recuerdos, marcas, obstáculos como aquellos que duermen en la memoria de quien la lee…

Fragmentos tomados de: Haruki Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Bs. As., Tusquets, 2009

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