Nanayo, de Naomi Kawase

Nanayo (Nanayomachi, 2008) es la última película de Naomí Kawase. La directora de Shara, retoma el clima íntimo que la caracteriza y construye una película cálida e inteligente. Saiko, una chica japonesa viaja a Tailandia y llega -a causa de un malentendido- a una casa de masajes en medio de una selva. Le queda al espectador suponer, tratar de comprender, tejer la trama que la directora deja, sin ingenuidad, desanudada.

Saiko llega a una casa en la que tendrá que convivir con otros, que hablan distintos idiomas: un francés, un tailandés, … Se desata entonces el tema del lenguaje, ahí donde las palabras valen por su sonoridad y por los movimientos corporales que implican. Aparece el lenguaje gestual, de los sonidos, de los gestos, aquello que permite que un grupo de personas que no se conocen se entiendan sin comprenderse. O, por el contrario, no entiendan absolutamente nada. Hay una escena que condensa esto, que lo hace explotar. Todos están sentados en la mesa, como una familia, cada uno hablando en su idioma. escuchando el sonido de las palabras del otro.

Hay rasgos que son indiscutiblemente Kawase. Que acercan esta película a Shara. Si en Shara Kawase trabajó fuertemente el sonido, aquí se trata del cuerpo y del lenguaje gestual, del lenguaje de la piel. El contacto con la piel del otro como un modo de comunicación. Pero el sonido también cuenta. Es la acústica del lenguaje, desprovista de sentido, la que acerca y aleja al otro.

Igual que en las películas de Ozu, aquí también hay un niño. Siempre hay un niño en el que se centran todas las miradas y que tiene con el espectador un vínculo especial de identificación. Quizás por la proximidad de los niños con el cuerpo, Saiko y él no necesitan hablar el mismo idioma… Japón los une más allá del lenguaje.

Trailer

Página Oficial de Kawase

Nota sobre Shara

Fotos: Captura Uchina

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