El hombre de al lado

Excelente película argentina dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Absolutamente recomendable. Tiene muy buenas actuaciones y una excelente dirección. En una primera lectura, el tema es un tema clásico: el doble. Es decir, el otro, el espejo de sí mismo, que encarna lo despreciado de sí, lo más extraño y, a la vez, más cercano y por eso angustiante. Y a pesar de ser un tema clásico, está realizada de un modo original, inesperado. Construye climas plenos de suspenso e intriga. Cada uno de los personajes deben ser construidos por el espectador, no están dados de antemano ni anticipados. No hay obviedades. La relación entre ambos, Leonardo y Victor es atrapante.

La película tiene destellos de ironía interesantes. Y -punto más valioso y virtuoso del filme- la construcción psicológica de los personajes es casi perfecta. Es, sin duda, un filme que explora profundamente las raíces de la psicología humana.

el hombre de al lado

La trama: Leonardo es un diseñador prestigioso que vive con su esposa e hija en una casa realizada por Le Corbusier (arquitecto y teórico de la arquitectura suizo). La casa es bella, exquisita, inmaculada. Sin ninguna duda es el tercer protagonista del filme. Se trata de un trio. Victor es “el vecino”, el otro, un vendedor de autos usados que decide hacer una ventana en la medianera… para tener más luz. Victor tiene varias caras. Es elemental, rústico, actúa de manera brutal pero, al mismo tiempo, tiene un aspecto más premeditado, rebuscado, que linda con la psicopatía. El personaje no se agota en esa fachada elemental y esto lo complejiza. El espectador se encuentra ante un personaje del que no se sabe qué esperar y este es un aspecto que bordea el terror. Porque hay algo en él de inesperado, de no anticipable, de perverso. Esta posibilidad borrosa de que allí se trate de otra cosa es incómoda, negra y no se resuelve hasta el final.

Desde el punto de vista actoral, la construcción de ambos actores es muy buena. Especialmente lo que tiene que ver con el manejo de la voz, un elemento central de la actuación de Victor. La voz de Victor está en discordancia muchas veces con sus palabras, con su decir. ¿A quién creerle? ¿A sus palabras? ¿a sus actos? ¿o a lo que la voz parece anticipar, a lo que tiene de oscuro su mirada?

“Necesito un poquito del sol que vos no usas… miralo desde ese lado.”

Pero hay otro aspecto del filme que me resulta todavía más interesante para examinar y es la relación del hombre con el lugar donde habita (tema de actualidad en la Argentina, dicho sea de paso, con los conflictos sociales que se viven alrededor del tema de los espacios habitables). Justamente, la película se filmó en la única casa realizada por Le Corbusier en la Argentina (la casa Curutchet), en La plata. Allí la belleza, la luz, son elementos fundamentales, concebidos por su diseñador como puntos centrales del espacio.
Le Corbusier, por otra parte, definió la vivienda como máquina de habitar o máquina para vivir, bajo la idea de que la arquitectura, con su diseño, repercute en la vida de sus habitantes. ¿Cuánto repercute? Verdaderamente mucho. Si tomamos al pie de la letra este aspecto, la película desarrolla otra relación, más oculta pero no menor: la relación de Leonardo con esa casa, con su posibilidad de habitar ese espacio, que a partir de un agujero construido desde afuera, se desarma, de a poco o muestra lentamente una destrucción. Progresiva, silenciosa. El tema no es entonces sólo el vecino. También es ese espacio interior/exterior. La relación con su hija, su matrimonio, sus relaciones profesionales, comienzan muy sutilmente a verse resquebrajadas, ajadas, como la pared. Sus vínculos están agujereados. ¿Es el agujero hecho por Víctor causa o consecuencia? Imposible decidirlo. Lo bueno es que no se plantea la pregunta sino que va sucediendo… y como espectadores, vamos observando, muy lentamente, cómo eso comienza a caerse.

Trailer oficial

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