Norwegian Wood, de Tran Anh Hung

Finalmente pude ver Norwegian Wood, la realización cinematográfica del libro de Haruki Murakami, Tokio Blues. Y tengo que admitir que no tenía muchas expectativas, o más bien, mi expectativa era que la traducción del director no terminara de expresar la importancia de la novela. En suma, que fuese grande la distancia entre el libro y el filme y esto produjera cierto fracaso de la expresión. Esa impresión se basó en una lectura del Trailer. Y no fue así.

La película me pareció una excelente realización del director Tran Anh Hung. No recuerdo alguna otra versión cinematográfica de una novela que haya resultado, a mi modo de ver, tan original, personal, y al mismo tiempo, tan fiel al libro. Tan fiel al libro sin llevar consigo los rasgos de Murakami, el estilo imposible de imitar del autor. Ese era realmente el desafio más grande de este filme y creo que el director lo superó de una manera creativa e interesante. Se nota que no estaba en sus intensiones traer a la pantalla al autor. Es más, muy inteligentemente, se deshizo de él. El autor está ausente de una manera radical. No vamos a encontrar a Murakami en la película por ninguna parte. Esto me sorprendió. Aquí hay otro autor. Es otra historia. Los que leímos el libro vamos a volver a descubrir la trama y el texto (a los que no se les tocó ni un punto ni una coma) pero, por primera y única vez, vamos a tomar contacto con estos personjes.

Ellos están ahí. Viven, lloran, se aman. Están ahí. El director les dio vida. Son verdaderos, son creíbles. Son ellos mismos. Están vivos! Y llevan, muy sutilmente o no, el rasgo de Tran Anh Hung.

La película es un ejemplo precioso de lo que significa traducir. Traducir es traicionar la letra original pero, al mismo tiempo, darla a conocer. Hacerla ver a otros a través de diversos recursos. Traducir es tan difícil como explicar el silencio. O encontrar un sinónimo para lo mudo. La traducción implica siempre (y nos lo dice la etimología del término) una traición. Una lejanía. Una diferencia. Yo temía que esa traición fuese un traspié insalvable. Y no. Fue delicadamente elaborada. Hung elaboró la traición en silencio, la tejió minuciosamente, como una araña. El resultado fue inesperado.

Es la película del director. Tiene su estilo. Los personajes llevan sus guiños. Es más, aunque suene un poco extraño, la impresión es que los personajes, en determinado momento, se han independizado del director. Tienen sus propios pensamientos. Es como si Hung hubiese escrito nuevamente el libro, desde el comienzo, se hubiese apropiado de los personajes, les hubiera otorgado otro cuerpo. Pero el alma de ellos sigue intacta. Tienen otro cuerpo, otros rasgos, caminan diferente pero son los mismos. Sólo que el filme les dio vida y ahí están.

El estilo de Hung claramente no es el de Murakami. Hung, en cierto modo, si bien puede ser más dramático, más duramente explícito en ciertos tramos, también es más romántico. La estética de Hung es más liviana… goza de cierta levedad…  casi femenina, sutil, delicada.

Por último, el final (el llamado de Watanabe a Midori desde no se sabe dónde), indiscutiblemente es otro y es el mismo. Es el mismo porque  -ya lo dije- es fiel al original. Fiel  como si se tratara de un sueño que fue escrito al despertar. Así. Con esa misma fidelidad. Si alguna vez hacemos esta expriencia (la de escribir un sueño al despertar) vamos a ver que el texto es fiel al sueño pero que hay cosas que se nos escaparon, que no sabemos cómo escribir… y es que no tienen traducción! Cómo escribir un aroma, una sensación inespecífica, un destello, un sonido borroso, etc.?  En el final ocurre eso: el texto es fiel. Pero hay una ambiguedad -y esta es una lectura personal, obviamente- hay cierto sentimiento de extrañamiento -que le supongo al personaje o que me transmite la lectura- que no tiene traducción a nivel de la imagen. Y esa es la magia de la novela. Ahí, sólo ahí, me acordé del libro, extrañé el otro final, convoqué al autor. Porque hay algo en ese final que no precisa imagen, que se disfruta mejor sin ver ni oir. Hay algo en el final que se cuela en la escritura, intraducible.

Links:

http://www.sodapictures.com/norwegianwood/

Deja un comentario