La noche es la noche y nada más

Los poemas de Matsuo Basho (1644-1694), en palabras de Octavio Paz, no son simbólicos: “la noche es la noche y nada más”. Es una referencia fuerte, ¿puede haber poesía no simbólica? ¿cómo puede el lenguaje utilizarse, si no es por la vida del símbolo? En el haiku, por ejemplo.

 

furuike ya
kawazu tobikomu
mizu no oto

El viejo estanque;
la rana salta;
plop.

La simplicidad del haiku rompe con el exceso de sentido de cualquier perspectiva simbólica porque apunta al corazón de la realidad que está ante nuestros ojos, lo que veo ahí, en un momento silencioso, sin pensar en nada, lo que escucho cuando dejo de escuchar. Escribir un haiku es como encender una chispa. No se dice todo. Sólo se provoca el decir; es una instancia anterior al decir.

El haiku apunta al instante en el que el decir se suspende, momento de la sorpresa, del sin sentido, del descubrimiento de lo cotidiano.
Es curioso que lo cotidiano tenga que descubrirse. Porque no está ahí, no está dado de antemano. Hay una belleza escondida en la superficie que sólo ve quien deja de ver a su alrededor.

Ver con los oídos, a través de la sonoridad de las palabras, del ritmo y no del significado. Eso es haiku.

Poemas de Matsuo Basho

 

Octavio Paz 

 

 Archivo sonoro – Haiku, por O. Paz

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