Escritura y literatura en Japón

Antes de contar con escritura, los habitantes del Japón primitivo se tatuaban el cuerpo. Lo sabemos por las “Crónicas del país de Wa”, una antigua crónica imperial china, considerada el primer texto que se refiere a Japón. Allí se hace referencia al tatuaje de los habitantes del reino de Himiko (en el norte de la isla de Kyushu). El tatuaje corporal fue entonces la primera modalidad de escritura en Japón.

Muchos estudios indican que Japón fue en sus orígenes un país sin escritura. Pero también existen opiniones discordantes, que consideran que existía una primitiva escritura antes de la introducción de los caracteres chinos. Lo cierto es que se considera que la escritura japonesa es una invención que nace a partir de la fonetización de los caracteres chinos y el desarrollo de una sintaxis propia.

 ¿Cómo ocurre esa recepción de los ideogramas chinos en Japón? Durante el período Yamato (siglos III a VIII) Japón recibe el impacto de las culturas china y coreana. Más precisamente, a fines del siglo IV, sabios coreanos introducen en Japón el sistema de escritura chino (los ideogramas kanji). A partir de entonces comenzaron a crearse archivos y crónicas, produciendo una revolución cultural sin precedentes.

El ideograma kanji es una unidad conceptual que tiene significado en sí misma. El ideograma es un dibujo (compuesto de distintos trazos) que representa cosas o ideas. Muchas lenguas tuvieron un origen ideográfico y evolucionaron hacia un alfabeto pero la lengua japonesa mantiene hasta la actualidad el carácter ideográfico.

A partir del desarrollo de la escritura se abren en Japón las puertas a la creación literaria. A fines del siglo VII Otomo no Yakamochi recopila el Manyoshu (”Colección de diez mil poemas”), una colección de poemas cuyos autores fueron desde aristócratas y emperadores hasta campesinos. Este texto evidencia la japonización de la escritura china, ya que se escribe utilizando el manyogana, una forma antigua de escritura japonesa basada en los caracteres chinos.

Se considera que el primer texto escrito en japonés es el Kojiki (”Relato de acontecimientos antiguos”), redactado durante el período Nara (siglos VIII a IX). Se trata de un texto que funda los orígenes históricos a través de un mito: la creación del mundo y el origen divino de Japón; el primer texto que narra el pasado con palabras japonesas. La recopilación del Kojiki fue solicitada por el emperador Tenmu (673 a 686) a Hieda no Are. La obra se publicó en el año 712, durante el mandato de la emperatriz Genmei, quien encargó la redacción del texto a Ono Yasumaro, a partir de la recitación de Hieda no Are.

Otro de los libros fundamentales de la época -junto con el Kojiki- fue el Nihongi o Nihonshoki (”Crónicas de Japon”, año 720), compuesto de cuentos y leyendas que fueron transmitidas oralmente.

Durante el año 784 el emperador Kammu trasladó la capital de Japón a Heian-kyo (Kioto), allí comienza la era heiana, la época de esplendor de la literatura japonesa.

Fuentes: Amalia Sato, “Escrituras de mujeres en el este de Asia”; M. Hane:”De los orígenes a la era heiana”; Gunkan, Diccionario de Kanjis.

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