Hacer el mundo con palabras

Comentario del libro Hacer el mundo con palabras, de Gregory Zambrano

Por: Cynthia Acuña Matayoshi

Gregory Zambrano es poeta, ensayista, editor, profesor e investigador de la Universidad Los Andes (Venezuela). Ha realizado una labor indiscutible para los lectores de la literatura japonesa en español. De manera que esta reseña es también un modo de reconocimiento a ese trabajo. Su último libro, Hacer el mundo con palabras es una clave fundamental de esa labor. El libro está escrito con el ritmo de la poesía y la rigurosidad de un especialista. Hay una cadencia en la lectura y es la de un navegar en aguas lejanas, bajo el sol brillante de alguna isla entrañable. Es el mérito de un poeta, el poder escribir sobre un tema como este –sostenido por una labor de investigación académica- con la cadencia de lo espontáneo. En este sentido, Zambrano es fiel a su objeto de estudio y a su propia escritura. Por otra parte, creo que es el mejor modo de transmitir y de reflexionar, no sólo sobre la literatura en general, sino también sobre el tema en cuestión: los cruces entre la escritura de Abe y de García Márquez. Sobre esto apunta el autor:

“me propongo encontrar un camino nuevo para establecer algunos puntos de contacto en la escritura de ambos autores.  Sobre todo, en la manera como cada uno reconstruye la realidad, para crear discursos artísticos donde la imaginación se convierte en el denominador común. Pero no se trata de una imaginación sólo como primacía del acto creativo sino como una manera de percibir el mundo” (Zambrano, 2011: 21).

Se trata de revisar la escritura. Hay que decir entonces que la literatura –a través de la escritura- está ligada a la lengua. Es un modo de hacer con las palabras, de cada lengua, de cada escritor. Un modo de crear mundos. Se impone entonces la idea de realidad literaria: un universo de realidades verosímiles, cuyos registros son ilimitados –ligados a la lengua. Las nociones de ficción y realidad van a recorrer todo el texto. Incluso Zambrano realiza una lectura acerca de cómo la ficción se construyó en la mirada de los conquistadores de América, creando así un mundo “otro”, paralelo, que llevó a inventar nuevas palabras, que nombren lo exótico y lo desconocido de esas tierras. Surgen la hipérbole y la invención.

Sobre Japón también se ha tenido una idea esencialista, una construcción idealizada. Fuera y dentro de Japón. El autor toma otro camino, marcando que Abe es un escritor que se ha destacado por romper con esa tradición, la de la búsqueda o del reencuentro con la identidad japonesa. Es que su mirada está puesta en la realidad literaria.

“Nuestro sentido de la continuidad debe dar paso al instante a que se enfrenta el futuro. Con el fin de comprender el futuro, no basta que se viva en el presente. Tenemos que ser claramente conscientes de que hay un verdadero mal en el más corriente orden de las cosas que llamamos vida cotidiana” (Abe, en Zambrano, 2011: 48).

Declaración sugestiva. Marca quizás la posición de Abe y su distanciamiento respecto de lo obvio, de lo que se tiene más a mano, lo que constituye un suelo claro y preciso: la vida cotidiana. Para la literatura de Abe, la vida cotidiana no es el referente. No alcanza, hay que ir más allá. Tanto Abe como García Márquez postulan, nos dice el autor, una literatura no mimética, una literatura que no sigue el camino de la imitación sino que crea otra realidad, duplicada, alejada del realismo. Esta es una hipótesis fuerte del texto, que abre el camino para un amplio debate no sólo acerca del realismo en la literatura sino también acerca de los puentes entre la realidad literaria y la realidad histórica del escritor.

Sigmund Freud, en “Lo ominoso”, extrae esta conclusión: “es que muchas cosas, que si ocurrieran en la vida serían ominosas, no lo son en la creación literaria, y en esta existen muchas posibilidades de alcanzar efectos ominosos que están ausentes en la vida real” (Freud, 1919: 248). Es el escritor quien crea los elementos para construir ese otro mundo, sabiendo que no se superpone a la vida real, que la literatura es una ficción “científica”, como decía Abe. La idea de ficción científica surge del encuentro de dos elementos: una hipótesis racional y una pasión extremadamente irracional (Zambrano, 2011: 64). Esta tendencia será finalmente denominada literatura hipotética por Abe.

Respecto de García Márquez, el libro introduce el tema de su recepción en Japón. Especialmente, en Kobo Abe, quien se refiere al escritor colombiano como “habitante del globo terráqueo”, para marcar su “carácter apátrida”, o como escritor “más temporal que espacial”, para situar que pertenece a una época más que a una región.

La perspectiva comparada que despliega Zambrano es fructífera porque permite desnaturalizar la literatura. El libro realiza entonces varios aportes valiosos. Por un lado, nos acerca a Kobo Abe al español desde una perspectiva crítica y una investigación rigurosa. Por otro lado, el método comparativo, tal como es utilizado por Zambrano, nos lleva a examinar desde otra mirada a ambos escritores. Sin darnos cuenta, podemos ver a Abe “a través de” García Márquez y a éste a través de Abe. En este último caso -repensar a García Márquez a través de Kobo Abe- es un ejercicio crítico más que interesante –a veces los autores más “cercanos” son aquellos sobre los que se alzan más mitos-.

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Gregory Zambrano: Hacer el mundo con palabras. Los universos ficcionales de Kobo Abe y Gabriel García Márquez, Venezuela, ed. APULA, 2011

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