El animal sobre la piedra, de Daniela Tarazona

 

“(el ruido del mundo a veces produce un aullido interior que contenemos)”

 

Con algunos trazos que recuerdan las atmósferas de Clarice Lispector y de Franz Kafka, esta novela es de esas que no se pueden dejar de leer.

Un ser muta. La escritura desnuda esa transformación, le pone palabras. Muta el cuerpo, no la conciencia -o no totalmente-. El cuerpo se transforma en un cuerpo animal. Pero lo esencial de la mutación es el relato de la adaptación a ese nuevo estado (me pregunto si no es parecido a envejecer).

En el instinto hay certezas, cosas inamovibles. El instinto sabe. Pero ese saber tiene grietas. La narradora es también espectadora de su propia transformación. Ese cuerpo animal es habitado en una tensión permanente.

“me comí a otro como yo, también a mí me asusta cuando lo recuerdo”

En esa tensión del relato está lo más revelador. Una tensión que se incrementa hacia el final. Allí aparecen las ambigüedades, las sombras. También hacia el final se impone lo fragmentario.

La lectura me produjo una mezcla de fascinación y de vacío. Es un relato salvaje, potente y, al mismo tiempo, humano y poético.

2 pensamientos sobre “El animal sobre la piedra, de Daniela Tarazona”

  1. Buenos dias, quisiera ponerme en contacto respecto a un post antiguo, del año 2007, que en su momento use como referencia para un trabajo de investigación. Agradecería muchísimo su contacto respecto a esto, ya que tengo la intención de continuar esta investigación pero el link que tengo ya no funciona. Muchas gracias!

  2. Hola Jesica, no sé a qué post hacés referencia, pero no tengo los links anteriores al 2008… Quizás pueda ayudarte si me decís el tema. Saludos!

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