Keiji Nakazawa nació en 1939 en Hiroshima, Japón, y a los seis años vivió lo que lo marcaría por siempre: el bombardeo atómico. Se salvó de milagro junto con su madre, el resto de su familia, padre y hermanos fallecieron.
A los 24 años lanzó su primer manga (historieta), Supaaku. Seguida de otras inspiradas en su propia experiencia: Kuroi ame ni utanate (Tocado por la lluvia negra), Aru hi totsuzen ni (De repente, cierto día), Nani ka ga okiru (Algo está ocurriendo), Heiwa no kane (Las campanas de la paz), Okinawa, Ore ha mita (Yo lo vi), Yukari no ki no shita de (Bajo un eucalipto), para dar con Hiroshima, su obra maestra. También creo historietas basadas en otras temáticas, como Shigoto no Uta (Oda al trabajo), donde cuenta lo que sufrieron muchos niños al ser explotados laboralmente tras la tragedia, y Haiwa Monogatari (Historias de paz). Después del éxito de Hiroshima, se retiró del mundo del manga.
.:Hiroshima (1973):.
Hadashi no Gen (Gen Descalzo)
Gen Descalzo se basa en la historia de vida de Nakazawa. Cuenta la situación de miseria que sufrian los japoneses en la época de guerra, el hambre, la represión y la histeria bélica perpetuada por el gobierno militar. Describe fielmente las consecuencias del hecho más espantoso que efectuó el hombre, y muestra, ante todo, la fortaleza de un niño que con tan solo 6 años (llamado Gen en el manga) superó todos los obstáculos y ayudó a su madre en los peores momentos.
Keiji no sólo nos da un panorama de lo que vivieron las víctimas de la bomba nuclear sino también critica duramente al Imperio Japonés y al régimen militarista que gobernó Japón durante esos años.
Se hicieron cinco películas basadas en el manga original, dos de animé y 3 con actores reales. Se destaca el primer film de animación (1983) por ser la adaptación más fiel.
En 1996 se estrenó en Japón una adaptación teatral musical que llegó también a representarse en Londres.
.:Palabras del Autor:.
“La bomba atómica explotó (…). Yo me encontraba a uno o dos kilómetros del lugar de la explosión, en la entrada trasera de la escuela pública Kanzaki sita en el barrio Funairi Nakachô. En esos momentos, el calor y las ondas expansivas me envolvieron. Me convertí en una victima de la tragedia. La pared de hormigón que rodeaba el recinto fue mi salvadora. Si no hubiera precipitado sobre mí, los más de cinco mil grados de temperatura generados, hubieran abrasado mi cuerpo completamente, lo habrían derretido. Muerte en el acto. Una sola pared me salvó milagrosamente. El espantoso infierno tras la explosión se mostraba ante mí. El paisaje abrasaba mi vista y todo aquello se me quedó impreso fuertemente en el recuerdo.
Mi madre estaba en estado de embarazo bastante avanzado. Acababa de terminar de tender la ropa en el balcón del segundo piso y se disponía a volver a entrar a la casa. Todo el balcón salió volando hasta aterrizar en la calle de atrás. Tuvo la suerte de salir ilesa.
Mi casa fue aplastada completamente por las ondas expansivas. En esos instantes se encontraban dentro mi padre, mi hermana mayor y mi hermano pequeño. Pedían ayuda a gritos con todas sus fuerzas. Mi hermano había estado sentado en la entrada jugando con un barco. Una columna cayó sore sus pies y no podía moverse. Mi padre pedía ayuda para salir de dentro de la casa. Su voz sonaba muy alto. Mi hermana murió en el acto al ser aplastada por una columna.
Mi madre intentó ayudar a mi padre. Se puso a apartar escombros con todas sus ganas. Intentó elevar el tejado, pero la fuerza de una mujer no podía hacer que se moviera ni un centímetro. Llamó a la gente que pasaba frenéticamente para intentar que le ayudaran. Les suplicó de rodillas su asistencia, pero todo fue en vano. En el infierno de la bomba atómica nadie podía ponerse a proteger a desconocidos. Ya era demasiado ardua la tarea de cuidarse por uno mismo. Ella trató todas las formas posibles, pero todo fue inútil. Una vez agotadas todas las posibilidades, abrazó con todas sus fuerzas a mi hermano mientras sollozaba y se sentó junto a la entrada. Empezó a perder la cordura. No paraba de golpear la columna que le aprisionaba mientras lanzaba lamentos de tristeza.
El fuego se extendió hasta nuestras casa. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Tengo calor! ¡Tengo mucho calor! -gritaba Susumu. Mi padre no paraba de rogar que hiciéramos algo. Las llamas rodearon la casa. Mi madre estaba decidida a morir junto a toda la familia. La locura se estaba apoderando de ella. Gritaba sin cesar. Por suerte, cierta persona que vivía tras nuestra casa se percató de la situación y se la llevó a la fuerza, tirando de ella.
Los gritos de mi padre y mi hermano cuando toda la casa estaba en llamas calaron en lo más hondo de su corazón. Durante toda su vida no cesaron de resonar en su interior.
Las primeras contracciones vinieron por la conmoción, dando a luz en plena calle. Llamó a la niña Tomoko, pero en cuatro meses falleció quizá por una desnutrición, o tal vez por los efectos colaterales de las radiaciones. Yo escapé del infierno de la bomba y finalmente logré reunirme con mi madre, pero un sórdido panorama estaba firmemente asentado ante nuestros ojos.”
.:Animé Hadashi no Gen en YouTube:.
Subtitulado en Inglés
Más info: GuíaDelComic.com
Notas sobre la guerra: Hiroshima y Nagasaki, Sobrevivir al Infierno.
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Info y “Palabras del Autor” tomada de la nota
publicada por Óscar Gual en Guia del Comic en 2002.

