Moe no suzaku (1997) es seguramente una de las películas más bellas de Naomí Kawase. Es una postal de la infancia. Como esa foto en blanco y negro que guardamos celosamente en una caja de recuerdos (de papel, ya gastada por el tiempo, fuera de foco, borrosa pero cargada de recuerdos vivos, de olores, de brillo,
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