La marca

Lamarca

“-Georgiana. -dijo él- ¿No se te ha ocurrido nunca que podría eliminarse la marca que tienes en la mejilla?
-La verdad, no -contestó ella sonriendo; pero al darse cuenta de la seriedad de la actitud de Aylmer se sonrojó-. Tantas veces me han dicho que resultaba atractivo que en mi simpleza imaginé que lo era.
-Ah, quizás lo fuera en otro rostro -respondió el marido-, pero nunca en el tuyo. No, mi queridísima Georgiana, saliste tan perfecta de la Naturaleza que este ligerísimo defecto, que dudamos si llamar defecto o belleza, me sorprende, por ser la señal visible de la imperfección terrena.
-¿Te sorprende, esposo mío? -añadió Georgiana levantando la voz y sintiéndose herida; al principio enrojeció por la cólera momentánea, pero luego estalló en llantos-. ¿Por qué me apartaste entonces del lado de mi madre? ¡No puedes amar lo que te sorprende!


Definición de Haiku

Universo que se cierra en sí mismo.

Consideración estética de lo deseable.

Apropiación de modelos ajenos.

Culto de la escritura.

Experiencia del vacío.

Arte de máscaras.

Choque de generaciones y culturas.

Vergüenza.


Las flores del cerezo – Doris Dörrie

“Como en una ciudad nocturna, en ciertos momentos se filtran en el cuerpo las sombras, los fantasmas, los duendes que el libro de anatomía no testimonia” (Elina Matoso)


Definitivamente, esta película es excelente. Se trata de Las flores del cerezo (Kirschbluten Hanami, 2008) de la directora alemana Doris Dorrie. La película está inspirada en otra gran película: Tokio Monogatari (1953), de Yasujiro Ozu (1903-1963). Toda la primera parte del filme es una versión de aquella película clásica del cine japonés. Una versión personal de Dorrie, casi un diálogo con Ozu. Quizás, uno de los homenajes más notables al director japonés. Muchos directores, en los últimos años, se propusieron homenajear a Ozu y, lamentablemente, en general, el producto de esos intentos resultó pobre. No es este el caso. Al contrario, Dorrie le permite al espectador vivenciar, rozándolo, el aroma de las escenas de Ozu. El espíritu de Tokio Monogatari está retratado de una manera auténtica.

Pero cuando creíamos que el filme se agotaba allí (lo cual ya era todo un mérito porque logra un clima verdaderamente bello), sucede algo inesperado para el espectador: comienza la película. Es decir, aparece la mirada de Dorrie, desplegando otros problemas, haciendo sus propias preguntas. Se trata del tema de la muerte y del cuerpo erógeno, del cuerpo del placer, del cuerpo deseante. Y esto está desplegado de manera intensa, inteligente. Nombrar la muerte y el cuerpo erógeno en una misma oración suena extraño… pero es eso.

¿El deseo nos trasciende? La pregunta es qué le sucede a una mujer que advierte que tiene un deseo intenso que no pudo realizar; incluso: qué le sucede si además advierte que la muerte es una posibilidad real, cercana (la muerte del otro, dado que de la propia es imposible saber). El deseo aparece nombrado bajo la forma de un anhelo: visitar el Monte Fuji pero, en realidad, el deseo no tiene nombre, es todo lo que dejó atrás al dedicarse exclusivamente a su familia: la música, el mar, la flor del cerezo, su cuerpo deseante. El cuerpo constituye el nudo de la película. Aparece entonces la apelación a la danza Butoh.

La danza Butoh (danza de la oscuridad o danza de las tinieblas) tiene raíces en el teatro Kabuki y en el teatro Noh. Es una danza contemporánea desarrollada por Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, que reconoce influencias de movimientos europeos como el surrealismo y el expresionismo alemán. El Butoh se vincula a la vida y a la muerte. Es una danza bella que puede bailarla alguien que no es bailarín profesional, basta tener sombra. Alcanza con tener alguna herida en el corazón.

¿Qué le sucede a un hombre que advierte que ha vivido sin un deseo intenso toda su vida? Sucede que se encuentra con la oportunidad de tenerlo. Es cierto que la trama de la película es una despedida, un desprendimiento, un dejar ir. Pero también hay encuentro, apertura, oportunidad.

Vale la pena detenerse, especialmente, en la música.

Notas relacionadas:

Butoh

Lágrimas – Uchina! (sobre Tokio Monogatari)

Sobre el filme

Entrevista a Dorrie – Página 12


Sabiduría garantizada – Doris Dörrie

Sabiduría garantizada (Erleuchtung Garantiert), de Doris Dörrie, es una comedia sumamente inteligente. Se trata de una mirada crítica que devela el mito occidental acerca de Japón. El zen, la sabiduría milenaria del budismo, no pueden sobrevivir en una sociedad moderna sin fisuras. Dörrie muestra la contradicción, los sinsentidos de varios encuentros: por un lado, el encuentro de occidente y oriente. Ese encuentro genera malentendido, a veces desesperación. Por otro lado, el encuentro de una tradición milenaria con una sociedad extremadamente modernizada y occidentalizada como es la sociedad japonesa.

No elige cualquier escenario, elige Tokio, las calles nocturnas de Tokio, las luces de Neón, los grandes carteles luminosos, los jóvenes hablando con sus celulares, la ciudad bañada en ruido…

Tokio es en sí misma la imagen de la extraña convivencia de lo antiguo con lo moderno, del pasado con el futuro y esta convivencia es, en ciertos momentos, desconcertante. La mirada de Dörrie es una mirada humanizada, no se ríe de la imposibilidad de conciliación: la muestra, o mejor, la muestra para tomar algo de ella.

La trama es la siguiente: dos hermanos deciden viajar a Japón en diferentes momentos de sus vidas. Es un viaje para conocer un templo, para profundizar en el conocimiento de la meditación, para aproximarse a la sabiduría oriental. Y sucede lo peor, de la manera más temida. La única brújula de estos personajes realmente perdidos en Tokio es un librito de meditación zen, que parece inútil, irónico, totalmente impropio. Y es ese objeto impropio el que sostiene todo el filme. Lo que se dice en él puede provocar chiste pero no tiene que ver con el humor. Las palabras del librito le permiten a los personajes sobrevivir, sostenerse, desdoblarse (en la imagen de una cámara que los filma y da testimonio de las transformaciones, de las pasiones, de las frustaciones).

La mirada de la directora es crítica al mismo tiempo que profundamente respetuosa de la diversidad, de la contradicción, del malentendido, del pasado. Y la crítica alcanza no sólo a la sociedad japonesa, también a la alemana. Finalmente, el nudo se arma en torno de los lazos familiares. Lo más íntimo, lo más cercano, a veces puede ser lo verdaderamente desconocido.

Captura de Uchina

Captura de Uchina

El escenario de lo extranjero permite acercarse, conocerse, develar secretos, descubrir lo que anida en el corazón del ser. Finalmente, más allá de las miserias de los personajes, era cierto que lo que el librito zen decía. Atravesando contradicciones y desencuentros ellos encuentran lo que buscaban…


Imagen de Shara

El universo se abrió en un segundo…

Cómo la muerte puede dejarse envolver por la vida; es un instante.

Un parpadeo.

El sonido de una gota de agua deviene en mundo. Lo es todo, lo abarca todo.

Salí de la habitación.

Ví la casa desde arriba, la ciudad desde lo más alto de la ciudad.

Todo era muy pequeño pero nada lejano.

Sólo se oía una voz, ¿de quién era?

Mi voz se me presentó como una gota de agua.

Y se abrió el mundo.

Lo mudo hace lugar a lo musical.

No se transforma en música, cede espacio a la música.

…es el instante de estar vivo.

Notas relacionadas


El dolor, según Murakami

“Pensé que era muy simple. Sencillamente, la vida me había decepcionado. No podía soportar más los sufrimientos que me causaba sin cesar. Había aguantado el dolor durante veinte años. Mi vida, a lo largo de veinte años no había sido más que una sucesión incesante de sufrimientos. (…). Pero el dolor del que hablo no es moral, tampoco metafórico. Es un dolor puramente físico, un dolor simple, cotidiano, tangible, físico, y por tanto, un dolor más intenso. En concreto, dolor de cabeza, de muelas, menstruación, lumbago, entumecimiento de hombros, fiebre, dolores musculares, quemaduras, torceduras, fracturas de huesos, contusiones… todo tipo de dolores.”

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo es un libro interminable. No tiene fin. Uno de sus tantos temas es justamente ese: el dolor. No se trata sólo de dolor físico sino de la profundidad del dolor. Murakami devela que el dolor no es sólo la sensación de un cuerpo biológico. El dolor es la marca de existir, de estar vivos. Claro que esto podría llevarse al extremo, cuando duele incluso hasta la respiración, hasta los movimientos más cotidianos e insignificantes. El cuerpo duele porque está vivo.Pero, a la vez, ciertos dolores hacen a la vida imposible.

A través de la historia de Creta Kanoo, Murakami dibuja el sentido del dolor enlazado a la vida y a la muerte. Pero también a las experiencias, a las decisiones que se toman en la vida. Creta dice: “Me dolía lo indecible”. El dolor está vinculado a la pérdida, cuando el señor Okada recuerda el embarazo de Kumiko. Nuevamente allí el tema es la vida y la muerte. Y, fundamentalmente, el dolor se relaciona con el amor, con los lazos afectivos, con el ser-con-el-otro.

“La gente dice que el dolor sólo lo comprende quien lo sufre. Pero ¿es eso realmente cierto? Yo no lo creo así. Si alguien, por ejemplo, sufre de verdad ante nuestros ojos, nosotros también podemos sentir su dolor, su sufrimiento en nuestra propia carne. La fuerza de la empatía.”

El dolor también es psíquico. Es el resto inasimilable de una herida; como las heridas de guerra, que persisten más allá del espacio y del tiempo en que se producen. La herida de guerra es el paradigma del dolor en Crónica. La novela podría incluso ser leída a la luz del tema del dolor -si no fuera que, al leerla, tantos otros temas aparecen. Crónica posee tantos temas como lectores. Tantos sonidos, imágenes, sensaciones, recuerdos, marcas, obstáculos como aquellos que duermen en la memoria de quien la lee…

Fragmentos tomados de: Haruki Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Bs. As., Tusquets, 2009

Tusquets