Archivo de la etiqueta: Amelie Nothomb

Lo japonés de Amelie Nothomb

Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb, es una mirada diferente acerca de lo japonés. Lo japonés allí es la exaltación de los sentidos, el vínculo secreto con su niñera, el repliegue hacia el mundo interior, el silencio casi incesante, la adoración estética por las cosas pequeñas, la delicada construcción de las frases.

La vida comienza donde empieza la mirada”. Para la voz que relata esta historia –de la que se dice es autobiográfica- la mirada cobra vida a los dos años de edad. Antes, su vida era la de un vegetal, una planta. Sin palabra, sin deseos, sin impulso, sin cuerpo. Como un Dios que no necesita nada para vivir y que por eso no pide nada y nada puede dar. Ni llanto, ni risa, ni muecas. Un ser vivo sin existencia, excepto por los signos vegetativos más elementales. Un tubo. Por el que las cosas transcurren sin dejar huella.

La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención del resto de su campo visual. Esa es la razón por la cual la mirada, que constituye la esencia de la vida, es, en primera instancia, un rechazo.”

Profunda perspectiva acerca del ser y del existir. Para existir algo tiene que ser rechazado. “Vivir significa rechazar”. Y en su existencia no había rechazo alguno. Por lo tanto, no había elección.

Pero la vida vegetativa, en determinado momento, se quiebra. Y se quiebra porque el placer estalla, la voluptuosidad perfora los sentidos. El placer es miedo, es deseo, hace existir al yo. Entonces comienza otra historia. Es la historia de una niña belga criada en Osaka por una niñera japonesa. O, la de un ser inerte que a partir de un acto de su abuela descubre el universo de la percepción y de la memoria. Una ruptura, un sabor, un olor, que es también elección y rechazo.

Y en la misma historia está la visión de Nothomb acerca de lo que significan la vida, la muerte, el lenguaje, el yo y los otros… y, por supuesto, lo que para la autora es lo japonés. “Fui japonesa”. Esa afirmación rotunda del ser se expresa por todas partes y es incuestionable. Va incluso más allá de la lengua hablada, por debajo de la materialidad del lenguaje. Desde allí nace el relato y se despliega la ventana del mundo interior de la niña que fue vegetal, del yo infantil enaltecido como un Dios. Porque incluso lo rechazado de Japón produce subjetividad -más nítidamente que lo aceptado, de manera más duradera-. Vivir entonces no es sólo rechazo. Es un arte. Por eso la metafísica de los tubos es también la metafísica de la existencia. Allí está lo japonés de Nothomb.

Imagen: http://www.critique-livre.fr

Versiones del vacío

¿Qué modalidades de manifestación posee el vacío? Les propongo pensar distintos modos de funcionamiento del vacío: por un lado, el vacío como exceso, en la línea del principio de inercia freudiano; por otro lado, el vacío en la línea del Tao, tal como se puede observar en la pintura china. En ambos casos se trata del vacío pero su modo de funcionamiento es radicalmente distinto.

 El Mito del Tubo: el vacío como exceso

Una modalidad de funcionamiento del vacío está, indudablemente, en la línea del exceso. Para ejemplificarla propongo la figura del Tubo. El Tubo es un exceso porque nos remite al principio de inercia del Proyecto de psicología de Freud. En este supuesto, toda la cantidad que entra al aparato es descargada sin dejar ninguna huella, sin resto. Si el aparato psíquico funcionase como un tubo, no habría lugar para la memoria inconsciente ni tampoco para la satisfacción del estímulo endógeno, que lleva a la vivencia de satisfacción. Es decir, estaríamos en el campo del Goce Todo. Este es un supuesto necesario, el mito del Goce Todo. También podríamos llamarlo el Mito del Tubo.

Sigue leyendo Versiones del vacío

Stupeur et temblements

Esta versión cinematográfica de Estupor y temblores, de Amelie Nothomb, parece ser bastante fiel al texto de la escritora belga. Tiene buenas imágenes y sonido, incluso buenas actuaciones… Pero se le escapa algo esencial del libro: el espíritu de la protagonista, el sentido final de sus actos, no estaban movidos por la ingenuidad ni por la locura. Amélie vive en el recuerdo de un cuerpo infantil oriental siendo adulta y occidental. Hay en el cuerpo un desfasaje y una temporalidad alterada -como siempre ocurre con el cuerpo-. Trabajar en la empresa Yumimoto es acaso una ocasión para poner a prueba esa división.

Sigue leyendo Stupeur et temblements