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Volver a Kawase

Hace un año dicté una conferencia en el Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, en Buenos Aires. Hablé sobre los documentales de Naomi Kawase. Ese material, o parte, lo publiqué en este blog. Pero con el pasar del tiempo, me fue inevitable volver al texto, re-escribirlo. A Kawase siempre vuelvo. Especialmente a esos documentales que retratan su infancia, su relación con la abuela y el encuentro con su padre.

Hace muy poco ese material se publicó en un libro: Clínica, pulsión, escritura, de editorial Mármol izquierdo. Voy a compartir el capítulo dedicado a Kawase, siendo que es la re-escritura de un texto ya publicado. Esta vez lo titulé “Cosas que no pueden compararse”.

El libro se va a presentar en Eterna Cadencia, el 8 de noviembre a las 19 hs.

Leer “Cosas que no pueden compararse”

Publicación de ponencias de ALADAA

A continuación, van a encontrar el link de las memorias del Congreso ALADAA 2013.

Dado que el programa es muy extenso, publico las referencias de la mesa Cine y Literatura (468 y sig.)

MESA 8
EL CINE Y LA LITERATURA EN JAPÓN: INTERACCIONES ENTRE LOS DOS MEDIOS,
Coordinadora: Satomi Miura, María Vargas Jiménez

Participantes 

Guillermo Quartucci (El Colegio de México), “KWAIDAN, de Masaki Kobayashi”

Cynthia Acuña Matayoshi (Facultad de Psicología, UBA), “La impronta escénica de Kobo Abe”,

Nancy Alejandra Tapia Silva (CEAA, El Colegio de México), “NORGEWIAN WOOD, la
película:acerca la sobre-simplificación del imaginario novelesco.”

Memorias ALADAA

Los mundos de la literatura

Esta es la última nota del año 2012. Inaugura una nueva sección de Uchina que es la de las entrevistas. En este caso, se trata de una entrevista que realicé a Gregory Zambrano, profesor de la Universidad de Tokio, quien muy amablemente accedió a responder todas las preguntas. Hablamos de sus investigaciones sobre Kobo Abe, traducciones, mixturas culturales, mundos extraños. Me pareció la mejor manera de cerrar este ciclo y abrir el 2013.

“Diálogo de Gregory Zambrano con Cynthia Acuña-Matayoshi”

Diciembre de 2012

CAM: Hay una idea que utilizas en tus textos que me parece interesante. Es la idea de mixturas culturales, refiriéndote a la literatura japonesa en el período de la Restauración de Meiji, ¿podrías ampliar esa idea? ¿es posible pensar esas mixturas en el caso de la literatura japonesa del siglo XX?

GZ: Cuando comenzó la apertura de Japón, como consecuencia de la restauración Meiji en 1868, se produjo un interés súbito hacia el mundo occidental. De inmediato se buscaron puntos de contacto con diversas culturas, países y lenguas. De alguna manera se pudo articular lo que estaba en un “allá” fuera con su propia realidad, pero no sólo para calcar —como se ha dicho muchas veces— sino, diría más bien, para adecuar. Tampoco es que en un primer momento se quiso suplantar su propia tradición frente a lo nuevo, sino que se trató de asir valores que le eran ajenos. Eso generó una tensión que se mantuvo durante mucho tiempo y que, de alguna manera, existe todavía, pero albergando alguna paradoja: resiste e incorpora la occidentalización de múltiples maneras.

Antiguamente, muchos de los valores de la religión, del arte, de la poesía fueron importados desde China junto con la escritura, luego se fue transformando en lo esencial, pero la mirada hacia lo propio fue lo que generó el gran crecimiento de las artes y de lo que algunos estudiosos han llamado en un sentido más amplio la “japonesidad” o “Japaneseness”, que vendría a ser la cualidad de ser japonés. Pudiéramos decir que la cultura japonesa se desarrolló de manera intrínseca reinventando sus propios elementos, de una manera natural y profunda. Pero al entrar ya en el siglo XX comenzó ese proceso de absorción cultural tan abierto y dinámico, que la literatura inmediatamente comenzó a mostrar. Por ejemplo, en el caso específico de autores como Junichiro Tanizaki, observaron esas aperturas aceleradas con cierto recelo; incluso en alguna de sus obras presenta un abierto cuestionamiento al afán “occidentalizador”, que en su caso es visto con ironía y a veces con desdén.

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