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Festival de cine alemán 2012

Del 13 al 19 de septiembre en el Village Recoleta se lleva a cabo el 12 Festival de cine alemán.

Entradas en venta en el Village Recoleta, por teléfono en el 0810-810-CINE (2463) y en www.villagecines.com
Entrada general $32. Entrada Película muda $42. Abono 6 entradas $160 (6 entradas al precio de 5). Abono 10 entradas $256 (10 entradas al precio de 8).

Nota: Foto extraída del portal de la Embajada de Alemania en Buenos Aires.

Programación

Embajada de Alemania en Buenos Aires

 

Las flores del cerezo – Doris Dörrie

“Como en una ciudad nocturna, en ciertos momentos se filtran en el cuerpo las sombras, los fantasmas, los duendes que el libro de anatomía no testimonia” (Elina Matoso)


Definitivamente, esta película es excelente. Se trata de Las flores del cerezo (Kirschbluten Hanami, 2008) de la directora alemana Doris Dorrie. La película está inspirada en otra gran película: Tokio Monogatari (1953), de Yasujiro Ozu (1903-1963). Toda la primera parte del filme es una versión de aquella película clásica del cine japonés. Una versión personal de Dorrie, casi un diálogo con Ozu. Quizás, uno de los homenajes más notables al director japonés. Muchos directores, en los últimos años, se propusieron homenajear a Ozu y, lamentablemente, en general, el producto de esos intentos resultó pobre. No es este el caso. Al contrario, Dorrie le permite al espectador vivenciar, rozándolo, el aroma de las escenas de Ozu. El espíritu de Tokio Monogatari está retratado de una manera auténtica.

Pero cuando creíamos que el filme se agotaba allí (lo cual ya era todo un mérito porque logra un clima verdaderamente bello), sucede algo inesperado para el espectador: comienza la película. Es decir, aparece la mirada de Dorrie, desplegando otros problemas, haciendo sus propias preguntas. Se trata del tema de la muerte y del cuerpo erógeno, del cuerpo del placer, del cuerpo deseante. Y esto está desplegado de manera intensa, inteligente. Nombrar la muerte y el cuerpo erógeno en una misma oración suena extraño… pero es eso.

¿El deseo nos trasciende? La pregunta es qué le sucede a una mujer que advierte que tiene un deseo intenso que no pudo realizar; incluso: qué le sucede si además advierte que la muerte es una posibilidad real, cercana (la muerte del otro, dado que de la propia es imposible saber). El deseo aparece nombrado bajo la forma de un anhelo: visitar el Monte Fuji pero, en realidad, el deseo no tiene nombre, es todo lo que dejó atrás al dedicarse exclusivamente a su familia: la música, el mar, la flor del cerezo, su cuerpo deseante. El cuerpo constituye el nudo de la película. Aparece entonces la apelación a la danza Butoh.

La danza Butoh (danza de la oscuridad o danza de las tinieblas) tiene raíces en el teatro Kabuki y en el teatro Noh. Es una danza contemporánea desarrollada por Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, que reconoce influencias de movimientos europeos como el surrealismo y el expresionismo alemán. El Butoh se vincula a la vida y a la muerte. Es una danza bella que puede bailarla alguien que no es bailarín profesional, basta tener sombra. Alcanza con tener alguna herida en el corazón.

¿Qué le sucede a un hombre que advierte que ha vivido sin un deseo intenso toda su vida? Sucede que se encuentra con la oportunidad de tenerlo. Es cierto que la trama de la película es una despedida, un desprendimiento, un dejar ir. Pero también hay encuentro, apertura, oportunidad.

Vale la pena detenerse, especialmente, en la música.

 

Notas relacionadas:

Butoh

Sobre el filme

Entrevista a Dorrie – Página 12

Sabiduría garantizada – Doris Dörrie

Sabiduría garantizada (Erleuchtung Garantiert), de Doris Dörrie, es una comedia sumamente inteligente. Se trata de una mirada crítica que devela el mito occidental acerca de Japón. El zen, la sabiduría milenaria del budismo, no pueden sobrevivir en una sociedad moderna sin fisuras. Dörrie muestra la contradicción, los sinsentidos de varios encuentros: por un lado, el encuentro de occidente y oriente. Ese encuentro genera malentendido, a veces desesperación. Por otro lado, el encuentro de una tradición milenaria con una sociedad extremadamente modernizada y occidentalizada como es la sociedad japonesa.

No elige cualquier escenario, elige Tokio, las calles nocturnas de Tokio, las luces de Neón, los grandes carteles luminosos, los jóvenes hablando con sus celulares, la ciudad bañada en ruido…

Tokio es en sí misma la imagen de la extraña convivencia de lo antiguo con lo moderno, del pasado con el futuro y esta convivencia es, en ciertos momentos, desconcertante. La mirada de Dörrie es una mirada humanizada, no se ríe de la imposibilidad de conciliación: la muestra, o mejor, la muestra para tomar algo de ella.

La trama es la siguiente: dos hermanos deciden viajar a Japón en diferentes momentos de sus vidas. Es un viaje para conocer un templo, para profundizar en el conocimiento de la meditación, para aproximarse a la sabiduría oriental. Y sucede lo peor, de la manera más temida. La única brújula de estos personajes realmente perdidos en Tokio es un librito de meditación zen, que parece inútil, irónico, totalmente impropio. Y es ese objeto impropio el que sostiene todo el filme. Lo que se dice en él puede provocar chiste pero no tiene que ver con el humor. Las palabras del librito le permiten a los personajes sobrevivir, sostenerse, desdoblarse (en la imagen de una cámara que los filma y da testimonio de las transformaciones, de las pasiones, de las frustaciones).

La mirada de la directora es crítica al mismo tiempo que profundamente respetuosa de la diversidad, de la contradicción, del malentendido, del pasado. Y la crítica alcanza no sólo a la sociedad japonesa, también a la alemana. Finalmente, el nudo se arma en torno de los lazos familiares. Lo más íntimo, lo más cercano, a veces puede ser lo verdaderamente desconocido.

Captura de Uchina
Captura de Uchina

El escenario de lo extranjero permite acercarse, conocerse, develar secretos, descubrir lo que anida en el corazón del ser. Finalmente, más allá de las miserias de los personajes, era cierto que lo que el librito zen decía. Atravesando contradicciones y desencuentros ellos encuentran lo que buscaban…