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De tal padre, tal hijo de Hirokazu Koreeda

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Ryoata es un joven arquitecto y parece tener una vida ideal, una esposa y un niño de seis años. Su vida cambia violentamente cuando en la maternidad del hospital donde nació su hijo le anuncian que dos niños fueron intercambiados al nacer. Que el niño que él educó durante seis años no es su hijo biológico. Y que su hijo biológico creció en otra familia. Soshite chichi ni naru, traducida como “De tal padre, tal hijo” (Like Father, Like Son), es la última película del director japonés Hirokazu Koreeda, ganadora del premio del jurado en el Festival de Cannes 2013.

“¿A partir de qué momento un padre se convierte realmente en padre? Siéndolo yo mismo, es una pregunta inevitable y sin respuesta que yo me hago.

(…) ¿Es el hecho de compartir su sangre lo que hace de un hombre un padre? ¿O es el tiempo que un padre y su hijo pasan juntos?”

Esto es lo que el mismo Koreeda se pregunta. Es un dilema personal, según lo explica, lo que lo llevó a hacer esta película. Una pregunta que surgió luego de tener a su hija y no sentir que su rol de padre estaba claro para él. No sentir que era instantáneo, como el instinto. No hay instinto paternal.

La película se estrenó en Japón en octubre de 2013, ¿la veremos en Argentina?

Presentación para el Festival de Cannes

Trailer subtitulado

After Life. Eternos recuerdos

After life (Wandâfuru raifu, 1998) es un filme del director japonés Hirokazu Koreeda. Todo transcurre en un lugar que parece ser una institución pública, como un hospital o un centro de servicio social. Vemos una amplia entrada llena de luz y diferentes personas que ingresan al lugar. Todos esperan en una sala, conversan sobre su vida en un amplio recibidor. Se percibe desde adentro, a través de los ventanales, el frío del invierno. Los vidrios están empañados y apenas se dejan ver algunas ramas de los arboles.

Una mujer ingresa al recibidor interrumpiendo el diálogo colectivo y comienza a llamar uno a uno a cada uno de los “huéspedes” por su nombre. Les solicita que ingresen a una sala de conferencias. Para llegar allí deben atravesar largos pasillos silenciosos. Pero no es un lugar totalmente desolado porque hay mucha luz, aunque el clima es el de la ausencia.

En la sala de conferencias, cada uno estará cara a cara con un entrevistador. Hay algo que se repite en todas las salas y es que en ellas hay libros, muchos libros como presencia silenciosa de la vida. Palabras.

“-Usted es Kimiko Tatara, ¿verdad? Lo primero, su fecha de nacimiento
-Tres de abril de 1920 (…)
-Creo que ya entiende la situación… pero tengo que informarle oficialmente Kimiko Tatara, usted murió ayer. Lamento su pérdida”
“-Se quedará con nosotros una semana. Todos tienen una habitación privada. Sólo relájese y diviértase.”
“-Pero mientras esté aquí hay una cosa que debe hacer.”
“-De los 85 años de su vida… necesitamos que elija un recuerdo. Un recuerdo que sea el más significativo o precioso para usted.”
“Hay un límite de tiempo. Tienes tres días para decidir”
“Cuando haya elegido su recuerdo, nuestro personal se esmerará para recrearlo en una película.”
“El sábado les pasaremos las películas”
“tan pronto como hayan revivido este recuerdo, ustedes seguirán adelante llevando consigo sólo este recuerdo”

La película nos presenta la dificultad que tienen todas estas personas para poder elegir un recuerdo feliz. Y cuando finalmente lo eligen, ¿qué recuerdan? cosas efímeras, impresiones sensoriales, sensaciones imprecisas: un destello de luz, una brisa, un aroma, etc.

Un señor elige su niñez, en las vacaciones de verano, yendo en tranvía hacia la escuela, sentado adelante, junto al asiento del conductor, donde entraba una brisa por la ventanilla, y subraya la sensación de esa brisa que fluía por todo el cuerpo. Esa brisa es lo que quiere revivir, es lo perdido irrecuperable, lo único que quiere conservar para siempre.

Una vez elegido ese recuerdo, se monta todo un trabajo de puesta en escena muy interesante, se escribe el guión, se busca a los actores y se representa ese recuerdo, el de cada uno, como una obra de teatro. Este recuerdo representado va a ser el único que ellos podrán llevarse a la muerte.

Lo que perdura es lo efímero, lo que no se puede atrapar porque se escapa como la arena fina. Lo inmaterial que nos une al otro para siempre es una sensación, no tiene límites, es un lazo inabarcable, duradero, eterno, como el aroma de las flores de la infancia. Es ese aroma, esa luz, esa sensación la que anida en el corazón de todos los recuerdos.

Shara – Naomi Kawase

Estuvo exhibiéndose en los cines de Buenos Aires la película Shara, (el título original es Sharasojyu) de la directora japonesa Naomi Kawase. Excelente película. Trata acerca de la reacción de una familia de Nara frente a la desaparición de uno de sus miembros; de la dificultad para hacer un duelo, para poner en palabras el dolor.

El verdadero hallazgo de esta película es que nos introduce, desde el comienzo, en una escena propia del sueño. La cámara encarna a un sujeto que no es ninguno de los personajes que allí se representan. Tampoco somos los espectadores. Es un sujeto con la entidad de un fantasma, de un soñante, de alguien que está presente bajo la forma de la ausencia, del silencio.

A diferencia de otras películas que tratan el tema de niños perdidos, en este caso, la directora muestra una salida. La salida es por la palabra, por la escritura, por la realización de un acto colectivo. En esos actos el silencio mismo es cuestionado, es señalado como lugar del que, a veces, es preciso salir. En este sentido, es central la escena del baile en el que se exorcisan los fantasmas, en el que algo se libera (hay un tema de fondo que es el de la comunidad y lo que ella aporta a sus miembros).

El clima que logra en las escenas es similar al de algunas películas de Hirokazu Koreeda, como “Wandafuru raifu” (After Life) o “Dare mo shiranai” (Nadie sabe): es el clima de la intimidad del yo, del mundo interior. Al mismo tiempo, trabaja en una temporalidad que no es lineal. El comienzo de la escena final es justamente eso: mientras acontece algo nuevo, lo antiguo, en una habitación contigua, todavía existe.

Finalmente, está el uso que se hace de los ritmos, de los sonidos. Los cambios de escenario (de la vigilia al sueño, del presente al pasado) están construidos a partir del sonido. Este anticipa lo que va a suceder. El sonido se articula al tiempo. El tiempo de la película es, a veces, el de la espera, otras, el de la prisa. La cámara corre con los personajes, velozmente o se detiene en el viento. Tiempo y espacio están construidos de manera poética. Y, en general, la película es impecable (todavía puede verse en el cine Premier, Corrientes 1565).

captura de Shara por: Uchina