Archivo de la etiqueta: Naomi Kawase

Aguas tranquilas de Naomi Kawase

Futatsume no mado (Still the Water en inglés, Aguas tranquilas en español) es una película que tiene el espíritu de Okinawa. Fue filmada en la isla de Amami (en el archipiélago de Ryukyu) en Japón. Amami se encuentra al norte de Okinawa. Tiene ese aire de encanto, el sonido del sanshin, el estilo de vida.

Las imágenes me recordaron a Shara. Kawase retoma pero de una manera muy sutil todos los nudos de su cine en este filme: el padre, tatuajes, la muerte, el sexo, una bicicleta, el mar. También está la figura materna.

Sin embargo es una película diferente. Más cruda y, a la vez, más espiritual, en el sentido amplio del término. Quizás, en el sentido shintoísta. Porque la columna vertebral es el tránsito de una mujer de la vida a la muerte (o de la muerte a la vida).

Hay algunas escenas rojo sangre, como pasó en uno de sus documentales.

No voy a contar la película ni a detenerme en la trama porque creo que para eso está el trailer. Lo que destaco es que después de mucho tiempo de no ver una pelicula de ella, este filme no me defraudó. Más bien, creo que representa un punto de maduración de su cine. No hay temas nuevos. Pero las preguntas son otras. O quizás, las mismas preguntas están entrelazadas de un modo diferente, como si fueran las raíces y las ramas de ese árbol que también es protagonista de la historia. No me puedo olvidar: el viento, la copa de los árboles moviéndose con el viento.

Me gustó: la música del sanshin, la danza, las aguas que muy poco tienen de tranquilas.

No me gustó: las escenas del comienzo no son para gente muy impresionable.

Volver a Kawase

Hace un año dicté una conferencia en el Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, en Buenos Aires. Hablé sobre los documentales de Naomi Kawase. Ese material, o parte, lo publiqué en este blog. Pero con el pasar del tiempo, me fue inevitable volver al texto, re-escribirlo. A Kawase siempre vuelvo. Especialmente a esos documentales que retratan su infancia, su relación con la abuela y el encuentro con su padre.

Hace muy poco ese material se publicó en un libro: Clínica, pulsión, escritura, de editorial Mármol izquierdo. Voy a compartir el capítulo dedicado a Kawase, siendo que es la re-escritura de un texto ya publicado. Esta vez lo titulé “Cosas que no pueden compararse”.

El libro se va a presentar en Eterna Cadencia, el 8 de noviembre a las 19 hs.

Leer “Cosas que no pueden compararse”

La sensación de volver a casa

Todos sabemos que es imposible volver a casa, pero
no por eso dejamos de intentarlo, una y otra vez. El
tsunami, provocado por un terremoto en alta mar,
que asoló Japón el 3 de marzo de 2011, dejó por
todo el país un sentimiento de orfandad y
desamparo, un dolor inconsolable que reveló la
fragilidad, y la importancia, de ese espacio común,
íntimo y compartido, que llamamos hogar, y que
para muchas familias desapareció en cuestión de
segundos, arrastrado por las aguas. La directora
Naomi Kawase, homenajeada en la edición 2012 de
este festival, y cuyo cine siempre ha estado
vinculado a los conceptos de lo efímero e íntimo, de
lo bello y perecedero, sintió, de forma más evidente
que nunca, que lo bello e importante es frágil, por
precioso y único. Movida por la necesidad de
homenajear a las víctimas del tsunami, y al mismo
tiempo de indagar en un concepto tan universal, y
sin embargo tan cambiante, como el del hogar,
Kawase, con la ayuda del Festival Internacional de
Cine de Nara, reunió a veinte directores de todo el
mundo para esta película colectiva de otros tantos
cortometrajes, todos ellos de tres minutos y once
segundos de duración. Y sí, no se puede volver a
casa, pero todos lo seguimos intentando,
construyendo nuestro hogar en cualquier rincón,
aferrándonos a aquellos a los que amamos.
(Gonzalo de Pedro Amatria)

-Festival de cine 4+1-

Trailer de “3.11 A sense of Home”