Archivo de la etiqueta: Shohei Ooka

La literatura de la guerra

Con posterioridad a la bomba atómica arrojada en Hiroshima y Nagasaki, aparecen producciones que abordan el horror de la bomba atómica desde la literatura.[1] Surge una tradición literaria denominada Genbaku Bungaku (literatura de la bomba atómica). Una de las características de esta literatura de la bomba atómica es el distanciamiento respecto de la tradición literaria japonesa que creaba a partir de la contemplación de la naturaleza y de la exaltación de su belleza. A partir de 1945 no sólo la belleza será tema de producción del haiku, por ejemplo; también la muerte es incorporada como un tópico (la muerte en su versión más antinatural). Los sonidos de la naturaleza son sustituidos por el llanto y los sonidos del horror.

Dentro del género de la novela, es interesante el caso de Shohei Ooka. En sus novelas de guerra se aprecia un nuevo estilo de escritura -denominado “analítico” por Shunsuke Tsurumi-, cito: “la mayoría de sus oraciones tienen un sujeto muy claro y constituyen formas declarativas simples, que no siempre son del agrado de los japoneses” (Tsurumi, 1980: 63). Tsurumi señala, además, que “muchas de las características del estilo literario provienen de la indefinición del idioma coloquial. El japonés no gusta de enunciar algo de manera simple y precisa” (Tsurumi, 1980: 63). Podría decirse que Ooka produce un tipo de literatura occidentalizada, cuya característica más sobresaliente es la introducción del sujeto de la oración. La novela de guerra El prisionero comienza con un Watashi wa, es decir, “yo”, un sujeto en primera persona y una referencia temporal, algo que no es habitual en la literatura de la época. Pero además de la construcción de las frases, lo que se cuestiona, en las novelas de Ooka, es el sentimiento grupal, en pos de una individualidad. Este es un punto a destacar. Frente a un soldado norteamericano, el protagonista decide no dispararle, identificándose con la individualidad del otro (Tsurumi, 1980: 66).

Estos antecedentes son apenas algunos ejemplos para decir que hay una parte de la literatura japonesa de posguerra que tiene la impronta de la ruptura de la identidad nacional.



[1] La literatura del Genbaku Bungaku incluye varios géneros literarios, incluso las formas tradicionales del tanka y el haikú. Dentro del género novela, Hara Tamiki es un caso paradigmático, con la novela Flores de verano, escrita al poco tiempo del horror del estallido de la bomba y publicada en 1947.

Nota: Fragmento de un artículo leído por Cynthia Acuña-Matayoshi en el V Congreso Internacional de Letras, Facultad de Filosofía y Letras, dic. 2012